lunes, 20 de junio de 2016

SIN PENA NI GLORIA


Yo creo que la gran mayoría de la gente que me conoce sabe que me he convertido en una fiel defensora del género femenino, no que antes no lo fuera, pero creo que ya no callo ciertas cosas y ésta, en definitiva es una de ellas. Quedarme callada ante injusticias, de cualquier índole,  se me hace una tarea difícil.

Es así como, hace ya un par de semanas mientras rondaba por mis redes sociales, me encuentro con un artículo que hablaba sobre un caso de violación en la universidad de Stanford en California. Al leer el escrito completo, la sensación que tuve fue extremadamente desagradable. ¿Por qué? Muy simple, el bastardo (el violador), Brock Turner, fue sentenciado solo a seis meses de cárcel debido a que el juez que lleva el caso   consideraba que más tiempo podría ser “perjudicial para las condiciones del acusado”.



Dibujos de la artista visual peruana María María Acha-Kutscher en representación a la lucha contra los actos de violación, a través de los años, por parte de las mujeres

La sentencia me produjo una agitación indescriptible, más que injusta me parecía mentira. Parecía sacada de una película donde al juez le pagan por dar una sentencia volteada o peor aún, falsa. A pesar de todo, no me parecía extraño todo lo que leía, pues las violaciones y la denigración femenina son realidades muy tajantes y constantes.

¿Cómo se esto? Sencillo, si colocamos un sistema de medición, encuestamos al público y les damos dos posibilidades: es culpa de la victima/es culpa del violador. Los resultados serían muy exactos y habría una mayoría considerable ante la opción número uno: es culpa de la victima.

Parece increíble considerando que vivimos en un mundo “más amplio” pero estos resultados no los formule yo deliberadamente, son respuestas que marcan las paredes de la sociedad en donde vivimos. De aquella sociedad que habla del respeto, pero no lo practica. De aquella que profesa su admiración ante las mujeres, pero “fue su culpa por haber tomado tanto ese día”.

¿El tomar más de lo debido me hace calificada para una violación? ¿El que mi cuerpo se encuentre en un estado de inconsciencia te da el derecho a ti de atacarme sexualmente? ¿Acaso soy yo un juguete sexual? Estas preguntas no son capaces de simplificar el peso que tiene la cultura de violación en nuestro día a día.

Yo traté de imaginarme la escena de esa chica, inconsciente, sin ningún poder sobre las respuestas de su cuerpo y la hostilidad y autoridad que el bastardo tuvo que haber ejercido ante ella. Me lo imaginé y no quise imaginármelo más. Porque ¡Ya basta!.


"Los violadores violan gente no atuendos"

Basta de injusticias e impugnaciones ante el respeto, la humanidad y la integridad de las victimas de estos ataques. No deseo vivir en una sociedad que tolere el maltrato femenino de cualquier tipo, que permita la acción de bajezas tan grandes como es la de este caso y la realidad que viven mujeres alrededor del mundo, donde se nos trata como objetos y no como seres pensantes. Donde el ser hombre es un privilegio y el ser mujer una desgracia.

Donde se permita crecer en un hogar en el cual la mujer es minimizada y el hombre magnificado. Uno donde un padre haga pública una carta de “indignación” ante la acusación que se le hace a su hijo por unos simples “minutos de diversión”, tal como es el caso del padre de Brock Turner. Uno donde las agallas no tienen limite.

Definitivamente me sigue sorprendiendo la inmoralidad ante estos casos. Porque ante los ojos del mundo y sus encuestados, como lo mencione arriba, es la victima quien tiene la culpa, es ella quien siempre se pasa con las copas y quien debería ser más cuidadosa con sus decisiones. Porque definitivamente el género siempre tiene más peso que el mismísimo acto de sentencia ante la vejación humana, como lo es violar las decisiones de alguien ante su cuerpo. Porque según las estadísticas siempre seré yo y no el.

Ya que fue ella quien no grito lo suficiente para que no la violaran o peleó lo suficiente para que no la tocaran, porque ¿Qué hacia ella ahí? ¿Por qué no estaba en su dormitorio leyendo o durmiendo? ¿Qué hacia disfrutando de una noche de fiesta como cualquier otra, donde la bebida es solo eso y ni el combustible para que la violen?

 Preguntas nuevamente complicadas para las estadísticas, las cuales la sociedad todavía no está preparada para responder, pues no todos saben el concepto de defensa de género y mucho menos el de respeto. Seguimos viviendo en un mundo con muchas preguntas y pocas respuestas. Qué triste, que triste para mí y para ti. Para mis hijos y los tuyos. Para la sentencia de seis meses de Brock Turner y la sentencia de por vida de su víctima.

"Sobreviviente"

Este caso y todo lo que conlleva, es un ejemplo perfecto de que las violaciones son un tema a flor de piel. Es una incisiva verdad ante la cual miles de mujeres, en todo el mundo, viven. Donde su cuerpo es simplemente eso, un cuerpo. No existe más ante los ojos de aquellos monstruos que toman su integridad sin permiso y que se hacen llamar humanos, cuando en ellos no existe humanidad, pues en ellos no hay vida. Qué triste existir y no tener vida. Que hipocresía.

Qué triste que la lucha siga siendo minoría y no una mayoría necesaria, un mundo lleno de irrespeto e impulsos, es un mundo muy basura. Qué lamentable que estos actos sean considerados comunes, como si se tratara de cotidianidades como caminar o respirar. Como si fuese una mentira o excusa más para ser consideradas débiles o peor aún las causantes del ataque.

A pesar de las suposiciones o pensamientos colectivos, todavía existe una luz después de este túnel tan asqueroso, pues ante todo la mujer sigue siendo un fidedigno ejemplo de fuerza, pues en nosotras existe humanidad y representamos vida. Somos todo aquello que ni Brock Turner, ni su padre ni ningún otro bastardo son. Somos valentía y resistencia. Somos una fuerza real y tajante. No somos un juguete, ni unos minutos de entretenimiento ni mucho menos un producto. ¡Somos nosotras siempre! Pues yo no le pertenezco a nadie más que a mí misma.


"NO a la violaciones"
En definitiva la persona capaz de cometer un acto de violación, maltrato o vegación ante la mujer es un bastardo sin gloria ni pena, ni pena ni gloria. Es un cuerpo pero sin alma, es un hombre pero sin agallas, es simplemente una firma para su acto: un violador. No existe más para él. No hay más que pueda describirlo. 

Pero si hay más que se puede hacer para que no exista ni una violación, maltrato o vejación más. Para que existan más hombres y menos bastardos. Para que existan mejores historias y menos sentencias. Para que tú y yo podamos ser uno, pero un uno donde yo no me sienta obligada o maltratada. Un uno donde exista armonía y respeto. Donde yo sea yo y tú sea tu.


Todo viene de la mano de cada uno de nosotros, de todos lo que conformamos esta sociedad que se mancha con la injusticia y el irrespeto. Está en nosotros poder transformar este triste ejemplo en una oportunidad para hacer las cosas mejores y demostrar que la culpa no es mía, ni tuya, sino de aquel que solo busca unos minutos de placer.  Está en el respeto y conciencia de todos poder acabar con la cultura de violación.


Xx, M's

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